Si bien cada rincón del mundo tiene historias, nada como una biblioteca para encontrar un pequeño universo cargado de ellas; historias de distintas formas y colores, unas bellas, otras de amor, algunas de amistad, una que otra no tan feliz, y como esta que hoy les contamos, también historias de superación y pasión por la […]

Si bien cada rincón del mundo tiene historias, nada como una biblioteca para encontrar un pequeño universo cargado de ellas; historias de distintas formas y colores, unas bellas, otras de amor, algunas de amistad, una que otra no tan feliz, y como esta que hoy les contamos, también historias de superación y pasión por la vida.

Cuando cursaba su tercer embarazo Yicela Andrea, desarrollo rápidamente los síntomas de una leucemia, que terminó con la interrupción del embarazo y con ella en estado de coma. Al despertar, su vida había cambiado por completo, perdió el movimiento en gran parte de su cuerpo y de su boca solo tres palabras emergían: Sí, No, Epa.

Hoy, a sus treinta años, puede desplazarse, quizás no tan rápido y recto como antes, eso sí, sin depender de la silla de ruedas que la acogió por un tiempo. Porque en la vida, siempre tenemos ángeles que nos impulsan, en su caso, sus hijos Samuel y Miguel; y su madre, quien al verla encerrada la alentó con fuerza a continuar recuperándose, a hacer ejercicios, salir a la calle, usar un computador, en definitiva, la alentó a vivir de nuevo.

Un día su pequeño Samuel, la invitó a un lugar lleno de colores y de palabras: la Biblioteca Familia El Raizal. Así conoció a Ratón de Biblioteca, donde fue acogida por el equipo humano; Yicela recuerda que Vicky le abrió las puertas de este mágico lugar, y le busco un espacio en Cuento y Tinto, el taller de lectura y oralidad para adultos que cada miércoles se encuentra en la Biblioteca.

En su hablar entrecortado, siempre sonriente, Yicela cuenta que Ratón le ha ayudado porque en la casa tiene pocos libros, mientras en la biblioteca tiene muchos a su disposición, además acá no está sola, hay amigos con quienes puede conversar. Cuenta que los estímulos de los talleres y personas de la biblioteca han sido fundamentales en su proceso de recuperar el lenguaje. Gracias a las historias que escucha y a los libros de autoayuda que acá encuentra va conociendo o mejor reconociendo, palabras que para ella son nuevas.

Las asistentes a Cuento y Tinto la abrazaron, con palabras de amor la acompañan, y juntas se divierten con historias, lecturas, manualidades, deliciosos compartires de comida tradicional y sobre todo con la magia de creer que a cualquier edad y en cualquier circunstancia podemos seguir soñando.

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