Sofía, a quien llaman Blu, conoció la escritura a los 12 años en una biblioteca de Medellín, y allí encontró un camino de conexión con su propósito.
Esta crónica es producto del taller de Periodismo Joven que se realiza en el Centro de Lectura Guadalupe de Ratón de Biblioteca, gracias al apoyo del Programa Nacional de Concertación Cultural del Ministerio de Cultura y Prensa Escuela de El Colombiano. 

¿Sabes la importancia de conocer de dónde vienes?

Pues yo la conocí hace alrededor de 2 años, cuando para mí el mundo era un lugar sombrío, obscuro donde todas las personas tenían prisa, donde cada ser humano luchaba contra el tiempo para poder seguir en su afán de tener, de conseguir, cuando lo único que conseguían era agotarlo.

Mi nombre es Sofía Galeano Estrada más conocida en mi barrio como Blu Galeano, soy de Medellín de una hermosa tierrita en donde el resplandeciente sol de la callada mañana toca las cerros rígidos, secos que tienen un aspecto verde opaco pero que cuando éste llega a sus puntas le revive el color y puede decirse que las montañas se ven de diferentes tonalidades, algo que solo lo vi cuando entendí que la vida no era como yo la veía.

5:50 p.m. mirada al techo, mirada fija, en un silencio enternecedor pero al mismo tiempo abrumador y terrorífico, pensamientos tontos pero existencialistas y preocupantes para la cabeza de una niña de 12 años, no me mal entiendan, no he tenido una vida trágica como pensarían muchos, solo que yo hacía parte de las personas afanadas en buscar propósito, quería encontrar mi razón de vivir, de ser, de estar y al no encontrarla pues me sumergí en la tristeza más grande que quizás he atravesado, debo confesártelo a vos lector que me marqué la piel con unos dolorosos lazos de los que emanaban un líquido algo espeso, brillante y helado de un tono carmesí. Nunca me he caracterizado por ser alguien solitaria pero para ese momento mi actitud se encargó de alejarme de todos y de todo, sumado a esto mis bajos resultados en la academia. Después de un tiempo transcurrido en el que ya mi mundo no era negro pasó a ser gris, ya nada me importaba, nada que pasara conmigo ni con nadie de mi alrededor, estaba en pausa, en stam-by

Un día mi madre optó por castigarme con mi teléfono, con la razón de que no hago nada porque el internet ocupa de lleno mi desesperado y vagabundo tiempo.

Yo habito el C.I.C (Centro de Integración Comunitaria) desde que tenía alrededor de seis años, es decir llevo nueve años pisando el mismo territorio, un día de esos en los que no encontraba nada que hacer me acerqué a la Biblioteca Ratón, la dinamizadora cultural de ese momento llamada Rosa Cuadrado, me hace la cordial invitación a su grupo de periodismo, el cual con la cabeza totalmente fría dije “Sí, ¿Por qué no?’’, lo dije con la intención de que dejara de insistirme de una vez por todas, pero se llegó el jueves, día de asistir a periodismo y como digo yo es mejor matarse la cabeza afuera en un ambiente amplio que dentro de cuatro paredes donde puedes terminar matando algo más que tu cabeza.

Y así fue como llegué a hacer periodismo con la corta edad de 12 años, a un grupo que para ese entonces no tenía su identidad clara, lo único que se tenía identificado era que solo se permitían jóvenes de 14 años en adelante, soy lo que podría decirse como la observadora del grupo, quien solo tuvo voz y voto cuando cumplió sus 13 años.

Recuerdo que el primer trabajo de reportaje que hice fue conocer un poco de quién era yo, de dónde vengo, y cómo nació el lugar que es mi diario habitar, para que tú querido lector puedas entender un poco más y puedas entrar en calor mi barrio fue construido en los años 30, cuando todo era monte, los pobladores de ese entonces con mucho esfuerzo comenzaron a levantar nuestra comuna, yo, tuve el placer de entrevistar a Don Cristian que me cuenta con pelos y señales que cuando él era un joven cargó más de 300 adobes para construir la famosa “Cancha la Maracaná”. Para eso entonces mi perspectiva comenzó a cambiar, mi vida se empezó a tornar de diferentes tonalidades cuando afirmé que mi mayor interés era escribir para contar y que el mundo conociera a través de mis textos la realidad.

A partir de ahí las puertas y las oportunidades se me fueron abriendo, una a una, y todo a mi alrededor empezó a cambiar, entonces tu querida persona que ahora lees estas letras llenas de experiencias déjame decirte que nada es lo que parece, que todo cambia si tú lo haces primero, y que no importa cuánto tiempo dure la tormenta, recuerda que tarde que temprano el sol volverá a salir.

Autora:
Sofia Galeano Estrada, 8°
Usuaria de la Fundación Ratón de Biblioteca

Taller de Periodismo Joven de Ratón de Biblioteca con el apoyo Mincultura y El Colombia

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